IN MEMORIAM
Tamara González Costa
Tamara investigaba por qué a veces un corazón se forma mal antes de nacer.
Eso era lo suyo. Los corazones que vienen rotos de fábrica. Los niños que nacen con una pieza mal puesta y no saben por qué.
Contaba en una entrevista, este mismo julio, que lo que más le fascinaba era cómo una sola célula llega a convertirse en un ser humano entero, y con qué precisión tan asombrosa ocurre todo.
Y que había descubierto que a veces ese proceso falla.
A eso dedicó la vida. A las veces que falla.
Tenía treinta y un años. Era de Bembibre y vivía en Viena. El miércoles cogió un tren para ir a un congreso. Ya no volvió.
Treinta y un años.
La flor de la vida.
Qué injusto.
Hay niños que aún no han nacido que le deberán algo a Tamara. A lo que ella quiso hacer con su vida. Jamás sabrán su nombre.
Descansa, Tamara.
España te recordará.
Yo te recordaré.
Detrás de los 69 fallecidos hay 69 nombres. Con sus vidas, sus ilusiones, sus miedos, su manera de ser. Esta semana contaré quiénes eran algunos de ellos, para que no se queden en una cifra vacía y fría. Para que nadie los olvide.