¿En qué momento los periodistas nos volvemos indolentes ante las historias trágicas que contamos? ¿Eso ocurre realmente?
Soy reportera de nota roja. Narro hechos de violencia en todo el país, lo he hecho por años tratando de ser empática y respetuosa ante el profundo dolor que sienten los allegados a las víctimas y también ante el asombro y miedo de la sociedad.
Intentó blindar mi corazón en cada cobertura, en cada transmisión, para no desmoronarme mientras estoy en vivo.
Trato de ser cuidadosa en nombrar a las víctimas, en los conceptos, en los procesos jurídicos, en las presunciones y en la cronología de lo ocurrido.
Pero es que de verdad nosotros también somos humanos, también sentimos y es imposible no impactarse ante crímenes atroces.
Son las 12:20 de la tarde del viernes 4 de septiembre de 2026.
Acompaño con respeto y desde lejos a los familiares, amigos y el gremio de Jonathan “Honas”, de Ana Pau y de Sofi.
Pienso una y otra vez cómo contar en televisión una despedida tan indignante, tan triste y tan inesperada.
Mientras avanzamos a paso lento veo en una de las paredes pintado el nombre de Camilo séptimo, anunciando su presentación en el foro Felipe Villanueva, en Naucalpan. Faltan 22 días para el concierto.
No puedo evitar llorar. La vida es impredecible.
La violencia en México es una latente que apaga vidas a diestra y siniestra. Esto no para.
El evento que hacía tanta ilusión a los integrantes de la banda ahora está impregnada de duelo, de indignación, de la exigencia de justicia para la familia que ya no está aquí.
También pienso en Aleyda y su adiós en San Martín Cuautlalpan. La familia de “Alexis” está rota.
Ninguno de los que estamos en este lugar sabemos qué pasará mañana con cada uno de nosotros, pero lo que sí sabemos es que la violencia extrema normalizada, la injusticia y la maldad humana seguirán acechando el entorno y no, no entendemos por qué debe ser así.
Descansen en paz Jonathan, Ana Paula, Sofía, Aleyda, Nala.
Nos duele su partida y los seguiremos nombrando hasta que Diego Sebastian y Gerardo paguen por lo que hicieron.