Yo he pasado mi propio duelo con la IA.
A finales del año pasado, cuando Cursor sacó Visual Editor, o para entendernos "el Webflow/Framer conectado con la IA", en mi cabeza se instaló la preocupación del cambio.
Entré en fase de negación.
Hay que entender el contexto: llevábamos 6 años ganándonos la vida apostando por un modelo de artesanía no-code con Figma y Webflow. Partimos desde 0, nos formamos, construimos una cartera de clientes muy poco a poco sobre esa premisa.
Y me daba miedo que todo eso, el oficio, el detalle, el cuidado por cada píxel, dejase de valer.
Estaba dispuesto a defender ese modelo con uñas y dientes, y así lo hice durante los siguientes meses. Todavía me acuerdo de sudar la gota gorda en el Kaixo No-Code que organizó
@nocodehackers.
Yo veía todas las posibilidades que ofrecía la IA, pero de alguna forma mi cabeza rechazaba adoptar ese cambio. Y probaba cosas, hacía artefactos, scripts. Pero seguía en negación, no podía entender el hype en Twitter. Llegué a quitarme la aplicación un par de semanas.
Veía cómo mi energía se iba mermando cada vez más.
Hasta que en mayo vino un cliente y nos dijo "quiero que me hagáis la web con IA". Nosotros, sin confiar demasiado en el resultado, lo vimos como una oportunidad.
Teníamos el rediseño hecho en Figma. Propuse hacer primero todo en Webflow y luego migrarlo a IA. Pero justo ahí salió Ship Studio y dije "voy a probar". Me di de plazo una semana, y si no, volvía al plan inicial.
Pues oye, maravilla absoluta. De esos momentos en los que tu cabeza hace clic.
No solo podíamos hacer lo mismo que antes, sino que ahora nos dábamos el lujo de hacer cosas que antes eran solo la guinda del pastel: animaciones, interacciones, detalles que raramente entraban en presupuesto.
Desde mayo hemos apostado todo a que la IA construya.
Pero el criterio sigue siendo nuestro.
Seguimos haciendo las webs como un traje a medida, mano a mano con el cliente. Pero ahora no solo entregamos la web: entregamos una web conectada con la IA, que el cliente puede seguir evolucionando respetando el sistema creado por nosotros.
Y ahí, en esa entrega, es donde hay un gran valor que queremos capturar. Incluso productizar.
Esta semana os contamos en qué se ha convertido treseiscero.