El peligroso camino de la desinstitucionalización en el Club The Strongest
El Club The Strongest, una institución emblemática del deporte boliviano, se encuentra inmerso en una crisis institucional que amenaza su estabilidad y pone en riesgo su futuro. La reciente Sentencia Constitucional Plurinacional 0635/2024-S4 del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que revocó la tutela concedida al señor Ronald Crespo, ha dejado en claro la necesidad de cumplir de manera inmediata con el mandato constitucional. Sin embargo, los hechos demuestran que la transición ordenada y legal, fundamental para restaurar la institucionalidad, no se está llevando a cabo.
La sentencia del TCP es clara: las decisiones adoptadas por el directorio encabezado por Crespo son válidas solo hasta la fecha de notificación del fallo. No obstante, se ha informado que este directorio continúa ejerciendo funciones, realizando movimientos de dinero, convocando a pretemporadas y negociando con cuerpos técnicos. Estas acciones no solo son ilegales, sino que también constituyen un abierto desacato a un mandato constitucional, lo que podría derivar en graves consecuencias legales para los responsables.
La desinstitucionalización que enfrenta The Strongest es preocupante. Una institución de esta magnitud no puede permitirse el lujo de operar al margen de la legalidad. Las sanciones legales para quienes incumplen un fallo constitucional son claras: procesos penales por incumplimiento de deberes (artículo 179 del Código Penal), investigaciones por malversación de fondos y nulidad de los actos administrativos realizados de manera irregular. Además, el incumplimiento podría provocar una acción de cumplimiento ante el TCP, que tiene la facultad de ordenar medidas coercitivas, incluyendo la intervención de cuentas y espacios físicos del Club.
El impacto no se limita al ámbito legal. El incumplimiento también podría tener repercusiones en el ámbito deportivo, tanto a nivel nacional como internacional. La Federación Boliviana de Fútbol (FBF), que también debe acatar la sentencia, enfrenta el desafío de garantizar que el Club opere dentro del marco legal. La FIFA, que exige la autonomía de las federaciones pero también el respeto a las leyes locales, podría intervenir si percibe que el conflicto afecta la estabilidad del fútbol boliviano. Esto podría derivar en sanciones como la suspensión de The Strongest de competiciones internacionales o la inhabilitación de jugadores y equipos.
Lo más alarmante es el precedente que este conflicto podría sentar. Si se permite que decisiones constitucionales sean ignoradas o que la transición institucional se maneje con negligencia, el mensaje que se transmite es que las reglas no importan. Esto no solo erosiona la confianza en el liderazgo del Club, sino que también abre la puerta a futuras crisis que podrían ser incluso más difíciles de manejar. Quiénes están causando esta crisis no están pensando en el futuro del Club.
Es imprescindible que se respete la sentencia del TCP y que la transición sea inmediata. La entrega de los espacios físicos del Club y la documentación pertinente no solo es un requisito legal, sino también un paso necesario para restaurar la confianza y garantizar la transparencia. Una vez completada esta transición, se debe convocar a una Asamblea de Socios para transparentar todos los actos realizados durante la gestión saliente y establecer un camino claro hacia el futuro.
The Strongest es más que una institución deportiva; es un símbolo de tradición, pasión y compromiso. Sin embargo, estos valores solo pueden mantenerse si se respeta la ley y se prioriza la institucionalidad. Continuar por este camino de desorden y desacato no solo pone en peligro al Club, sino que también compromete la confianza de sus hinchas, socios y la comunidad deportiva en general. Es momento de tomar decisiones responsables y garantizar que el Club recupere la estabilidad que merece.