Gran compañera y amiga. ¡Cómo vamos a echar de menos ese sentimiento con el que narraba historias y cuentos! Siempre continuará tu sonrisa y tu voz en nuestro recuerdo.
Con gran tristeza, decimos adiós a Belén Meruelo, bibliotecaria de vocación y de corazón. Gracias por todos los años de trabajo compartidos, por tu entusiasmo y dedicación. Desde hoy, el gallo Kiriko irá triste a las bodas del tío Perico. Descansa en paz, compañera