Era de esperarse la inmensa felicidad de los zurdos por haber conquistado a Texas. Envidia y perversidad en su máxima expresión. Se regocijan cuando a los demás les va mal, pues la desgracia ajena la ven como un triunfo propio.
Las personas decentes, conscientes y con principios siempre desean el bien a los demás, sean quienes sean y estén donde estén. Eso se aprende en casa, con una buena educación, principios y valores morales. Y, evidentemente, no todo el mundo tuvo esa dicha y despliegan su rancho mental 24/7.