Hoy también he tomado una decisión importante como trader: NO OPERAR.
Esta mañana me he despertado con una fuerte crisis de cefalea. Quienes padecemos estos episodios sabemos lo difícil que resulta mantener la concentración en esas condiciones.
Y hoy ni siquiera he abierto los gráficos.
¿Por qué os cuento esto?
Porque muchas veces hablamos de estrategias, entradas, ratios, gestión del riesgo… pero olvidamos algo fundamental: nuestro estado físico y mental también forma parte de nuestra gestión del riesgo.
Cuando no estamos en condiciones, podemos interpretar mal lo que vemos, precipitarnos o cometer errores que normalmente no cometeríamos.
Y en el trading, esos errores pueden salir muy caros.
Con el tiempo he aprendido que no tengo que operar todos los días. Que no pasa absolutamente nada por perderme una oportunidad.
El mercado seguirá ahí mañana. Mi capital, si no lo protejo, puede que no.
La disciplina no consiste únicamente en respetar un stop, esperar una confirmación o ejecutar correctamente una estrategia.
También consiste en reconocer cuándo no estamos en condiciones de tomar buenas decisiones.
Hoy no he ganado dinero en el mercado, pero tampoco he puesto en riesgo mi capital innecesariamente.
Y eso, para mí, también es hacer bien mi trabajo.
Porque a veces, la mejor operación es la que decides no hacer.